jueves, 8 de febrero de 2007

Cine 100% negro

Hace ahora casi un año que fallecía Gordon Parks, fotógrafo y director de cine, y considerado por muchos como el padre del cine afroamericano.



Este peculiar subgénero, que ahora parecería estar representado por el cine de Spike Lee y por las comedias (las más estúpidas) de Eddie Murphy o los hermanos Wayans, conformó en los años 70 lo que se vino a llamar blaxploitation films, o películas de explotación comercial hechas por y para negros.

Este subgénero se caracterizó por llevar elementos como la violencia o el sexo (sobre todo, el interracial) al paroxismo; y contó con un star system propio, formado por nombres como Richard Roundtree, Fred Williamson, Jim Brown, Pam Grier o Antonio Fargas, y con directores como Ossie Davis, Melvin Van Peebles, o el propio Parks y su hijo, Gordon Parks Jr.



Uno de los films inaugurales de esta corriente (los otros dos fueron Cottom comes to Harlem de Davis y Watermelon Man de Van Peebles), y su mayor éxito sin duda alguna, fue Shaft, rebautizada para su estreno en España como Las noches rojas de Harlem. En ella, Gordon Parks adaptaba una novela de Ernest Tidyman, donde se nos presentaba al detective John Shaft, una mezcla de Sam Spade y Harry el Sucio que el citado Rountree encarnó en varias ocasiones.

En el film, Shaft se ve inmerso en una guerra entre la mafia y el capo de la población negra de Harlem, a partir del secuestro de la hija de este último.



Del film habría que destacar el ritmo que sabe imprimir Parks a su narración, así como la química entre Shaft y el detective de policía Androzzi (interpretado por un estupendo Charles Cioffi) y, sobre todo, la célebre banda sonora compuesta por Isaac Hayes, que le valió un Oscar de la Academia.



La película tuvo continuación en dos secuelas, Shaft’s Big Score! y Shaft en África, así como una serie televisiva y un remake en el año 2000, todas ellas con Roundtree interpretando su papel de Shaft... si bien en la nueva versión se limitó a ser una presencia secundaria, siendo el protagonista un sobrio Samuel L. Jackson en la piel de su sobrino, el nuevo John Shaft. La cinta, que contó con un villano de excepción, Christian Bale, fue dirigida por John Singleton, que aun siendo fiel al estilo de la original, cargó más las tintas en conseguir un buen thriller policial y un éxito comercial que no en denunciar una injusticia social (algo que dejó para su deslumbrante debut: Los chicos del barrio).



Y es que, inevitablemente, la blaxploitation es ya cosa del pasado, y solo tiene sentido cuando algún ferviente admirador la homenajea de forma más o menos explícita. Es el caso de Quentin Tarantino y su Jackie Brown de 1997, o la más desconocida Original Gangstas, realizada apenas un año antes por Larry Cohen, y donde el firmante de la saga ¡Estoy vivo! consiguió reunir a la plana mayor del género en una cinta rabiosamente entretenida y con encanto por arrobas.

1 comentario:

  1. Y que música. Me quedo con Shaft, las secuelas que yo recuerde no me llenaron, no obstante prometo revisarlas.
    Ultimamente, estoy prometiendo demasiadas cosas.
    Un saludo,
    José Andrés.

    PD. ¿Has comprado el dominio?. Supongo que sí, preparate .....

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