martes, 11 de abril de 2017

La Comicteca: Johnny Hazard: Daily Strips, 1944-1946




Johnny Hazard: Daily Strips, 1944-1946
Guion y dibujo: Frank Robbins
Mallorca, Dolmen, febrero de 2017
ISBN: 978-84-169-6109-2
168 pp. (b/n) - 29,90 €

Este primer volumen de la colección incluye como extras el artículo introductorio "El azar de la aventura" (6 págs.) a cargo del coordinador de la colección, Rafael Marín; unas "Notas adicionales" que aclaran algunos aspectos de la traducción (1 pág.); y "Sobre Frank Robbins", una semblanza biográfica dedicada al autor que incluye fotografía (1 pág.).




Texto promocional

Cínico, impulsivo, simpático, seductor, honrado y caballeroso, truhán, aviador, el héroe perfecto. JOHNNY HAZARD es la aventura en su máxima expresión. La libertad de los cielos en los paisajes exóticos tras la Segunda Guerra Mundial: Asia, Europa, el norte de África

La peripecia es continuada, las situaciones se suceden sin pausa unas a otras. Johnny sonríe y se duele, cae y se levanta. Y apasiona. A su sombra surgieron personajes inolvidables como Blueberry, Delta 99, Dan Lacombe, Corto Maltés, James Bond o Indiana Jones.

Frank Robbins nos ofrece en cada tira una lección de narrativa: los planos se alternan, los personajes se retratan. Las mujeres son aguerridas, rápidas en la reacción, imbatibles en la réplica. Y los villanos son estentóreos, más grandes de la vida, un carrusel de retratos inolvidables de la maldad, a caballo entre la admiración y la parodia.

La aventura tiene un nombre. Nadie vuela más alto que JOHNNY HAZARD.




La Colección: Sin Fronteras

Colección Sin Fronteras es el nombre de la nueva línea editorial de Dolmen, en cuyo seno se publicarán algunos grandes clásicos de las tiras de prensa norteamericanas. Los títulos más tempranos de la colección son los primeros volúmenes de Johnny Hazard (febrero de 2017), Flash Gordon / Jungle Jim (marzo de 2017) y Príncipe Valiente (abril de 2017), así como el segundo de Johnny Hazard. Mientras esta última serie, creación de Frank Robbins, recogerá en principio las daily strips ("tiras diarias") en blanco y negro, el Flash Gordon de Alex Raymond incluirá las sunday pages ("páginas dominicales") a todo color, y donde podrán leerse también -además de las aventuras galácticas de Flash y sus amigos- las peripecias de Jungle Jim (la respuesta a Tarzán de la King Features), igualmente a cargo de Raymond y que aparecían como suplemento en el tercio superior de cada página. En este último caso, se tratará de grandes volúmenes que intentarán reproducir fielmente el material original y que partirá de la edición restaurada a cargo de la editorial IDW. En cuanto a Príncipe Valiente, incluirá inicialmente el material inédito en nuestro país y comprendido entre los años 2012 y 2016, a cargo del dibujante Tom Yeates, para seguir después con las tiras iniciales de 1937 de su creador, Hal Foster, también a partir de material restaurado (esta vez por Fantagraphics).

La intención de esta colección, que cuenta con la dirección editorial de Darío Arca y la coordinación de un experto en el género de las tiras de prensa como el escritor, guionista de cómics y ensayista Rafael Marín, es el de seguir publicando estas primeras series y empezar a incorporar nuevas cabeceras como Mandrake o Phantom (en España, El Hombre Enmascarado).




El autor: Frank Robbins

Franklin 'Frank' Robbins nació el 9 de septiembre de 1917 en Boston, Massachusetts, en el seno de una familia lo suficientemente acomodada como para facilitarle una educación. Dadas sus dotes naturales para el dibujo, cuando solo tenía nueve años ganó una beca en el Boston Museum of Fine Art, y poco después es seleccionado por la prestigiosa National Academy of Design de Nueva York, ciudad a la que se traslada para dar inicia a su carrera profesional. Sus primeros pasos como ilustrador los desempeñó en el mundo de la publicidad, pero en el año 1939 comienza su carrera como dibujante de cómics en la prensa; es decir, empieza a realizar daily strips, siendo Scorchy Smith la serie donde debuta a los lápices: iniciada nueve años atrás e inspirada en la hazaña del popular aviador Charles Lindbergh (que había cruzado el Océano Atlántico a bordo de su avioneta, y en solitario, en 1927), su creador había sido John Terry, si bien fue Noel Sickles su principal impulsor y, junto con el maestro de ambos Milton Caniff, la principal influencia que se plasmaría en las ilustraciones de Robbins.

Otras historietas que, como Scorchy Smith, se inspiraron en la figura de Lindbergh y en lo evocador que resultaba la figura del aviador aventurero fueron Tailspin Tommy (1928) y Barney Baxter (1935), así como buena parte de las tiras protagonizadas por dos personajes del citado Caniff: Terry y los piratas (1934) y Steve Canyon (1947). Pero sería el propio Robbins quien aportaría la más memorable creación de este subgénero: Johnny Hazard, serie que debuta en 1944 y que no finaliza hasta 1977, siempre con su creador al control de la misma tanto en las tiras diarias como en las páginas dominicales (estas últimas a todo color).

A partir de 1968 prueba fortuna también en el mundo del comic book superheroico, y trabaja para las dos grandes compañías del sector: en DC dibuja historias de Batman, Detective Comics, The Flash y The Shadow; y en Marvel, Captain America, Ghost Rider, The Human Fly, Man from Atlantis y The Invaders.

En 1979 decide retirarse de los cómics y mudarse a México; allí, en San Miguel de Allende, pasará los últimos años de su vida dedicado a la pintura, hasta su fallecimiento el 29 de noviembre de 1994.




La crítica ha dicho

"Pese a provenir de un cómic en tiras, los autores de aquella época como Robbins no eran tontos, y creaban una trama principal semioculta que unía las tiras si se colocaban en conjunto. Por lo que pudiera pasar, por lo que se pudiera editar. Así puedes ver (mejor así en integral) como Frank Robbins creó un guion principal sobre el que se apoyaban todas y cada una de las tiras. Colocando a su vez, semanalmente, guiones ultracortos basados en un sustento de la trama que poco a poco se iban encaminando hacia un desarrollo de acontecimientos completo. [...] Toda una serie de viñetas que valen perfectamente como vademécum para la docencia y aprendizaje en arte gráfico y curso de guion. La obra maestra de Frank Robbins, una de las historietas más grandes que ha dado dicho mundo [...].
Frank Robbins no sólo dedicó su vida a las aventuras del piloto. Trabajó como guionista de grandes personajes como Batman, Superboy, La Sombra, Motorista Fantasma, Capitán América e incluso Daredevil, entre otros. Para los entendidos el arte de Robbins es casi una pasión, un deleite por lo que supuso entonces en el noveno arte y bien mirado con otros ojos lo que supone ahora. Un trabajo alabado por grandes artistas. Lo evidente, te impacta en la cara.
Usad este tomo [1] como ejemplo."
- Juan José Castillo, Crónicas Literarias

"Johnny Hazard es un título de culto dentro de las daily strips y su creador supo hacerle evolucionar a lo largo del tiempo, aunque manteniendo su esencia según las modas o lo que ocurría en el mundo. [...]
La tira se empezó a publicar un día antes del Día D y eso se nota mucho pues las historias tienen ciertas resonancias propagandísticas que, a decir verdad, no molestan y han envejecido muy bien. El tono del cómic está cercano a lo que un lector español podía leer en Hazañas Bélicas, pero incluye también un sentido de la aventura que va más allá del género bélico y que lo acerca al pulp que se leía en aquella época.
Los personajes, aunque arquetípicos, son sólidos y nos muestran la humanidad necesaria para que los lectores conectemos con ellos y con lo que les ocurra. Además, sobre los personajes hay que decir que buena parte del humor que está presente en esta tira nace de ellos, pero está ahí al servicio de la historia, no sobra y Frank Robbins lo sabe usar en su justa medida y de una manera bastante ingeniosa.
El guión es trepidante y su autor aprovecha perfectamente las 3 o 4 viñetas que tenía cada tira diaria para darle fluidez a la historia [...].
En el apartado gráfico Johnny Hazard es un título igual de sobresaliente que en el narrativo. Frank Robbins era un ilustrador muy detallista y sus personajes estaban caracterizados por su expresividad y por esa cuidada mezcla -véase el caso del protagonista en sus inicios- entre el realismo y la caricatura. Además, la historia fluye muy bien en sus trazos, dándole Robbins mucho dinamismo a sus trazos y a cómo usa cada viñeta para avanzar la narración.
Johnny Hazard es un clásico de las tiras de prensa y la edición que ha hecho Dolmen con este tomo le hace mucha justicia al personaje, a la tira y a su autor."
- José Luis Mora, Sueños de un Espectador

"Johnny Hazard es la gran aportación de Robbins al mundo del noveno arte, aquella por la que debe merecidamente pertenecer al Olimpo de los elegidos. Una genialidad incontestable que ha sido estudiada hasta la saciedad por su capacidad narrativa y que ha influenciado a autores de todo tipo y condición, entre los que podemos citar a gigantes como Hugo Pratt, Jordi Bernet o Carlos Giménez. El arquetipo que representa Johnny ha sido imitado en personajes tan diversos y diferentes como Blueberry, Corto Maltés, James Bond o Indiana Jones. Sin embargo, no fue lo único que hizo el bueno de Frank a lo largo de su carrera. Aparte de numerosas tiras publicitarias, que le reportarían pingües beneficios, a finales de los años sesenta probó de forma tardía con el comic-book. Y aquí es donde nos encontramos su vertiente más polémica. Una artista total, que ingeniaba, dibujaba y entintaba una tira con el prestigio de Johnny Hazard, se vio rodeado por un ambiente no demasiado óptimo cuando paseó su arte por el mundillo de los superhéroes.
[...]
Poco más podemos decir de uno de los grandes hitos de la historia de las tiras de prensa. Pese a que nos encontramos en los instantes iniciales de la andadura de Hazard, donde es palpable todavía el influjo de Noel Sickles y Milton Caniff, es un comienzo tan prometedor que merece la pena subirse a este aeroplano, si permiten el chascarrillo. Paso a paso, y con la prometida continuación (larguísimo proyecto, si se llega a recopilar de forma íntegra), seguiremos obteniendo una mirada privilegiada a la evolución gráfica del maestro, perfeccionando si cabe aún más la narrativa y ese sentido de la aventura cercana a lo imposible, para deleite de todos aquellos que ansiábamos una edición en condiciones de este clásico. Dolmen ha cumplido con lo esperado, con un formato apaisado que facilita la lectura de las strips y una buena reproducción de las tintas aplicadas por Robbins [...]. Con este proyecto se cumple un debe histórico para con el artista, pues no existía una edición que le hiciera justicia, hasta este momento. Es el instante de abandonar nuestros recelos y subirnos a un carrusel sin control, pleno de peripecias y disfrute, del que seguro no se arrepentirán.
Así pues, como despedida y cierre, solo queda recomendar encarecidamente a todos aquellos que estén interesados en el medio, en la propia esencia de la narrativa gráfica, y, por qué no, también a los buscadores de calidad per se, este volumen de Johnny Hazard, a la vez que aplaudimos a manos llenas la iniciativa de la nueva colección Sin Fronteras, a cuyo frente tenemos al gran Rafa Marín. Se ha hecho de rogar, ha costado lo suyo, pero ya podemos disfrutar de Frank Robbins tal y como lo merecía."
- Arturo PorrasZona Negativa




La obra: Johnny Hazard

Sin lugar a dudas, Johnny Hazard es la creación más celebrada de Frank Robbins, y el título sobre aviación por antonomasia de la historia del noveno arte. Nacida el 5 de junio de 1944, un día antes del histórico desembarco de Normandía, a cargo de la King Features Syndicate Inc., se prolongaría a lo largo de treinta y tres años, siempre con su creador al frente de la misma -tanto en las daily strips como en las sunday pages-, si bien en los últimos años contó con la ayuda de otros autores en la redacción de los guiones y los esbozos a lápiz.

El protagonista de la serie es el piloto del ejército del aire estadounidense que le da nombre: el teniente (luego ascendido a capitán) John 'Johnny' Hazard, cuyo apellido -que puede traducirse como riesgo o peligro- hace honor a su carácter intrépido y temerario. A la sombra de Hazard nacerían personajes inolvidables de la literatura, el cine y por supuesto el cómic; sirva citar como ejemplos a James Bond, Corto Maltés, Blueberry o Indiana Jones.

La aportación de Frank Robbins a la historia del cómic es doble: en cuanto a su contenido, tal y como señalábamos, su Johnny Hazard se convertiría en una de las historietas de aventuras por antonomasia, aunando personajes masculinos característicos del género con otros femeninos cuyo tratamiento era bastante adelantado para su época, y que solo encuentran casos parangonables en las mujeres fuertes y con carácter de otro gran creador de historias de aventuras, en su caso en la gran pantalla: el director de cine Howard Hawks. En cuanto a su forma, Robbins nos ofreció a lo largo de los años que duró la publicación de la serie toda una lección de narrativa, de progresión dinámica y lectura ágil; una forma de narrar las historias que permite que hoy, casi tres cuartos de siglo después, se sigan leyendo con interés y gran placer.

La presente edición de Johnny Hazard constará de varios tomos en blanco y negro y tapa dura, con la inclusión de tres tiras diarias por página.




Este volumen

Este primer volumen de la colección incluye las tiras publicadas entre el 5 de junio de 1944 y el 19 de noviembre de 1945 (la cubierta y una portada interior indican que alcanza hasta ese último día pero de 1946, lo cual es una errata).

Cuando la serie arranca, el lector descubre al personaje de Johnny Hazard como un reo de un campo de prisioneros de la Alemania nazi, del que pretende huir junto a sus inseparables compañeros Michael 'Scooty' Scott y Lucius 'Loopy' Feinshreiber. La operación se salda con éxito, y a partir de ahí el volumen es -en una de las características primordiales de la obra de Robbins- una sucesión imparable de peripecias, en la que no faltarán villanos temibles como el general Mariwana o el coronel Kiri; y nuevos aliados como el Almirante o, muy especialmente, Brandy, una fotógrafa de prensa tan intrépida y temeraria como Johnny, y que se convertirá en su primer interés romántico... así como en uno de los grandes atractivos de la serie y en el principal hallazgo de este volumen de debut.


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