jueves, 7 de mayo de 2015

El Regreso de Frank Miller: Batman. All Star


Del lunes 4 al jueves 7 de mayo recuperamos, al ritmo de una entrada por día, lo que escribimos en su momento a propósito de las cuatro obras mayores del autor Frank Miller protagonizadas por Batman, e incluidas por ECC Ediciones en su Batman - Frank Miller Box Set. El motivo es doble: por un lado, el anuncio por parte de DC Comics de la futura publicación de una tercera entrega de su celebrado Dark Knight realizada por él en colaboración con el guionista Brian Azzarello; por otro, la preparación de la conferencia "Nada es sagrado. Batman según Frank Miller", que se pronunciará dentro de las actividades de la XVII edición de Unicómic (Jornadas del Cómic de la Universidad de Alicante) en la jornada del próximo viernes 8 de mayo, e integrada a su vez en el bloque monográfico "A propósito de Frank Miller". Ni que decir tiene que esperamos verles allí.


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En el año 2005, DC Comics se propuso reiniciar la historia de sus personajes más emblemáticos creando nuevas series cuyo rumbo dejaría en manos de equipos creativos de eficiencia y éxito más que probados. Esta suerte de "miniuniverso Ultimate" -por usar la terminología propia de la competencia- recibió el nombre de línea All Star. Y si las andanzas de Superman recayeron en el muy compenetrado tándem formado por Grant Morrison y Frank Quitely (We3), la nueva cabecera de Batman, titulada All Star: Batman & Robin the Boy Wonder, contó con un equipo de auténtico lujo: Frank Miller a los guiones y Jim Lee a los lápices.




No era la primera vez que ambos autores se ocupaban de contar determinadas historias del Hombre Murciélago: Miller, huelga decirlo, había creado las obras de las que venimos hablando toda esta semana en este vuestro blog, y Lee se había encargado de la exitosa saga Silencio guionizada por Jeph Loeb. Pero ambos no habían colaborado juntos hasta la fecha, y aquella serie parecía la excusa idónea para ello. No obstante su propuesta no fue entendida, y mientras la nueva colección protagonizada por el Hombre de Acero de Metrópolis recibía los parabienes de la crítica (muchos la consideran hoy un clásico moderno del cómic de superhéroes), este All Star: Batman & Robin tuvo que aguantar los varapalos generalizados de lectores y críticos de todo el mundo.




He de confesar que un servidor, que leyó la edición de Planeta hace un par de años, se sumó a esas críticas: más allá de la espectacularidad del dibujo de Jim Lee, apoyado por Scott Williams a las tintas y Alex Sinclair al color, y cuya alta calidad no sorprendió a nadie (si quieren disfrutar de una considerable muestra de la carrera de Lee, échenle un vistazo al muy gozoso Icons), los guiones de Miller no convencieron a casi nadie: por un lado, todos esperábamos algo al nivel de Año Uno o El regreso del Caballero Oscuro... y aquello no estaba ni mucho menos a su altura; por otro, parecía la oportunidad perfecta para superar el (supuesto) bache que había sido El contraataque del Caballero Oscuro... pero nos encontramos con más de lo mismo, o quizá con algo un poco peor.




Pero el tiempo pone las cosas en su sitio, y releída ahora junto con el resto de obras de Frank Miller protagonizadas por el Hombre Murciélago, este Batman: All Star (se ha acotado el título, imagino, por respetar el formato de la colección y destacar el protagonismo del personaje central por encima de su pupilo) se me antoja una interesantísima revisión del mito forjado por Bob Kane y Bill Finger allá por la década de los 30, además de una pieza más de una obra total, una summa de Batman según Frank Miller cuyo interés me parece fuera de toda duda. Obviamente, no es que esta que nos ocupa sea una obra maestra, sobre todo si se la compara con los dos grandes títulos previos de Miller / Batman que están en mente de todos, pero sí dista mucho de ser la bazofia que muchos creyeron, o creímos, que era.




El problema de All Star radica en que posiblemente no sea un gran cómic de Batman, pero sí es un excelente cómic de Frank Miller. Entendámonos: lo que más (nos) molestó de la propuesta, sobre todo a los lectores veteranos, y es algo por otra parte muy comprensible, es el escaso respeto con el que el autor de 300 se acerca a la figura del personaje y su universo. Y no hablo ya de respeto a la continuidad del Universo DC, sino a todo lo referente a Batman como figura humana y/o heroica. En manos de Miller, el Batman de este All Star es un adulto inmaduro capaz de secuestrar a un niño en aras de no se sabe muy bien qué supuesto beneficio para el recién huérfano; también es un psicópata capaz de disfrutar torturando a sus enemigos e incluso de ponerles las cosas muy difíciles a sus compañeros de la Liga de la Justicia.




Así, y volviendo a usar el recurso de la voz en off polifónica tan habitual en su producción (aquí priman Batman y Robin, claro, pero también sabemos qué piensan de todo el asunto la periodista Vicki Vale, James Gordon, Canario Negro o el mismísimo Joker, por citar unos cuantos), Miller explicita poniéndolos en negro sobre blanco todos los prejuicios y dudas que se han establecido acerca de Batman a lo largo de su historia: su relación con Robin, su parafernalia, lo ridículo de llevar máscara o tener un coche llamado Batmóvil (por más que los lectores lo aceptemos como convenciones que ya son), etcétera. Son particularmente significativos al respecto un par de episodios como el del encuentro entre Superman y Wonder Woman o el (muy hilarante) momento que relata el enfrentamiento entre Batman y Robin con Green Lantern, en un entorno en el que los primeros se aprovechan del talón de Aquiles del anillo de poder del segundo: el color amarillo.




Toda esta lectura irreverente del universo de Batman en particular y, por extensión, de los cómics de superhéroes en general, ya estaba muy presente en El regreso del Caballero Oscuro y su (injustamente) vilipendiada secuela; títulos de los que, atendiendo a la cronología interna del relato, este All Star funciona como una especie de precuela tardía. De hecho, aparecen elementos que denotan el cuidado y la atención de Miller en cuanto a su aportación al mito (una referencia al enfrentamiento entre Gordon y Flass en Año Uno por aquí, una secuaz neonazi del Joker sacada del Dark Knight Returns por allá)... Así, la obra de Miller y Lee cobra un nuevo sentido si se la lee después de Año Uno y antes de las historias del Bruce Wayne sexagenario, como si se tratase de una suerte de Año Tres milleriano, infinitamente superior al original (pero mucho más convencional) que escribiera el veterano Marv Wolfman y dibujara un artesanal Pat Broderick.


 


De esta forma, es lógico que aquellos que esperaban o esperen ahora un cómic de Batman (y Robin) como los cánones mandan, se sientan defraudados: de hecho, un enfant terrible (tanto o más que el propio Miller) como es el citado Grant Morrison ofrecería algo más cercano a ese concepto en su reciente (y muy interesante) Batman y Robin. En cambio, los que acepten el juego que les propone Miller, les apetezca sacar a pasear a su sentido del humor, y sean capaces de aparcar esa emoción épica que habitualmente buscamos y que nos conmueve como lectores del género, disfrutarán de lo lindo con este Batman: All Star. Yo lo he hecho, créanme, como en muy pocas ocasiones me han brindado últimamente mis lecturas de cómics del género, y espero con ansias que Miller y Lee terminen ese Dark Knight: Boy Wonder que tienen a medias y que continúa el relato de Batman y Robin allí donde este All Star lo dejó.




Nota bene.- Completan el volumen, a modo de material adicional, diversos bocetos de Jim Lee, las cubiertas alternativas de la serie (la mayoría del propio Frank Miller, si bien dos están firmadas por el veterano Neal Adams y una por Frank Quitely), así como un texto informativo sobre los dos autores.


Título: Batman: All Star
Autores: Frank Miller (guion) / Jim Lee (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2012
280 pp. (color) - 25,50 €

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