viernes, 6 de abril de 2012

La Semana de Grant Morrison: Batman y Robin



En la segunda mitad de la década de los 80, la por aquel entonces directora de DC Comics Jenette Kahn se propuso reclutar a varios de los guionistas británicos que habían llamado la atención de la crítica y de los lectores del Reino Unido en las páginas de la mítica revista 2000 AD o en sus trabajos para la división inglesa de su máxima rival, Marvel Comics. El buque insignia de esta nómina de guionistas fue, por supuesto, Alan Moore, pero gracias a esta iniciativa editorial (que, entre otras cosas, acabaría dando pie a la creación del sello Vertigo en 1993) también empezaron a publicar al otro lado del charco autores como Jamie Delano, Neil Gaiman, Peter Milligan... o el que estaba llamado a redefinir algunos personajes superheroicos tan icónicos como Superman, Batman o los X-Men, y con ello a revolucionar un tanto el adocenado panorama del mainstream: nos referimos, claro, a Grant Morrison.




Después de sorprender a propios y extraños con obras de tanta calidad y tan inclasificables como Animal Man, Los Invisibles o El Asco, a Morrison le tentaron las mieles del éxito... y el suculento cheque que seguro pusieron en sus manos los mandamases de DC Comics: así, el guionista escocés acabó escribiendo la serie JLA durante una buena temporada. Posteriormente, y en lo que sería ya una carrera profesional imparable, se pasaría a la otra gran compañía editora de cómics de superhéroes, Marvel, para redefinir la franquicia mutante junto a su colega el dibujante Frank Quitely en New X-Men.




Pero Morrison no se quedaría para siempre en la compañía rival. De hecho, volvió a ser reclutado por DC para encargarse de actualizar la figura del Hombre Murciélago, una etapa que culminaría con la saga Batman: RIP, y la supuesta muerte del mismísimo Bruce Wayne. Luego descubriríamos, oh sorpresa, que dicha muerte no era tal, y que el álter ego civil de Batman estaba atrapado en otra corriente temporal como resultado de la intervención de Darkseid.




Por su parte, Morrison, además de coordinar el épico suceso 52, no abandonó la franquicia del Caballero Oscuro, y entre otros proyectos acometió el que ahora nos ocupa: Batman y Robin (ECC Ediciones), al menos las primeras 16 entregas guionizadas por él, vienen a ser su particular intento -luego explicaremos lo de particular- de reverdecer viejos y añorados conceptos como el estatus originario de Batman en su relación con Robin, su sidequick más popular y emblemático.




En el nuevo universo del Hombre Murciélago, y en una decisión que habrá agradado al Sheldon de The Big Bang Theory, Dick Grayson, el Robin original, ha heredado el traje, la máscara y la capa (esta última pese a su reticencia inicial) de su mentor, y se ha convertido en el nuevo protector de Gotham City. Junto a él, el hijo de Bruce, Damian Wayne, fruto de su breve unión matrimonial con Thalia, hija de Ra's Al Ghul, es el nuevo Robin.




En los primeros seis números de la nueva colección Batman and Robin, los que recoge la presente edición española en cartoné, ambos personajes se verán envueltos en un doble aprendizaje: por un lado, Grayson luchará contra el peso del legado del Batman original, en un nuevo paso de su carrera contra el crimen donde él mismo y su alto nivel de autoexigencia serán sus principales enemigos. Por su parte, Damian se verá obligado a aprender de su nuevo maestro pese a su carácter contestatario y prepotente...




Morrison siempre ha sido un autor al que le han gustado mucho los contrastes: ya lo comentábamos al hilo de We3, donde lo positivo de su discurso chocaba frontalmente con la crudeza del relato. En Batman y Robin pasa algo parecido: por una parte, el autor pretende retomar el gusto por lo camp a partir de enlazar distintas aventuras y escenas de acción sin pausa con el (supuesto) objetivo de entretener al lector lejos de discursos metalingüísticos tan característicos de su producción... pero, al mismo tiempo, sumerge a sus personajes en un universo oscuro e inquietante, más de lo habitual en la media del género, cercanos al género de terror, más concretamente a subgéneros como el de los freaks o fenómenos de feria y el torture porn a lo Saw o Hostel.




El presente volumen recoge los dos primeros arcos argumentales, de tres entregas cada uno. El primero, "Batman renacido", cuenta precisamente con Quitely a los lápices, y en esta historia los dos héroes se enfrentarán a una nueva amenaza: la que suponen el temible Profesor Pyg y sus fenómenos del circo ambulante. Posteriormente, Philip Tan recoge el testigo de Quitely, en principio todo un reto, y consigue estar más que a la altura en la historia "¡La venganza de Capucha Roja!", que pese a su título decididamente pulp también contiene altas dosis de violencia y terror: en esta historia, Capucha Roja (o lo que es lo mismo, Jason Todd, otro de los que han sido Robin a lo largo de la historia del Hombre Murciélago, y que murió a manos del Joker para luego resucitar en uno de los pozos de Lázaro de Ra's Al Ghul) y su socia Scarlet, a la sazón una de las supervivientes de la historia previa, querrán sustituir a Batman y Robin como enemigos contra el crimen... pero con métodos mucho más expeditivos que sus ilustres antecesores.




Con Batman y Robin, al menos con los seis primeros números que hemos podido leer aquí, y al igual que con otros títulos de similares características, Grant Morrison demuestra que incluso cuando trabaja con un material tan comercial como la franquicia del Hombre Murciélago el resultado final está muy por encima de la media del género. Por lo tanto, desde aquí manifestamos nuestra más encendida recomendación respecto del presente volumen, uno de los mejores tebeos de Batman que hemos leído en los últimos años, y además con un trabajo gráfico -repetimos, no solo de Quitely sino también de un sorprendente Tan- de primer orden. Imprescindible.


Título: Batman y Robin
Autores: Grant Morrison (guion) / Frank Quitely & Philip Tan (dibujo)
Editorial: ECC Ediciones
Fecha de edición: febrero de 2012
152 pp. (color) - 15,95 €

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