martes, 26 de julio de 2011

Inside the movie

Una película como experiencia interactiva 100%. Eso es lo que propone el director D.J. Caruso con su próximo proyecto: Inside... Un film que pretende ser, ahí es nada, la película definitiva de la era de las redes sociales.




La intérprete principal del film es la joven Emmy Rossum, a la que vimos como hija de Sean Penn en la magistral Mystic River y ya como protagonista en la versión para el cine del musical El fantasma de la ópera. Pero la actriz, que también ha participado en un par de títulos catastrofistas como El día de mañana y Poseidón, no estará ni mucho menos sola en Inside: de hecho, se verá arropada por usuarios de redes sociales que quieran intervenir en el discurrir del relato en tiempo real.


¿El futuro del cine... James Cameron? No: es D.J. Caruso


La propuesta del film es la siguiente: Christina, a la que da vida Rossum, despierta para descubrir que está encerrada en una habitación, y su único contacto con el mundo exterior es un PC con conexión a Internet. Hasta aquí, la trama parece una vuelta de tuerca más a la arriesgada propuesta de Rodrigo Cortés y su Buried (Enterrado); pero la novedad de Inside radica en que la ayuda que recibirá la joven no proviene de elementos ficcionales que en última instancia son recursos de guión, sino de usuarios reales de Facebook, Twitter y YouTube, que a partir de ayer lunes 25 de julio pueden participar en este "social film experience". Para más información, y cómo participar en los castings del proyecto, aquí la web oficial.


Emmy Rossum y su ordenador: los protagonistas de Inside


Una sola reflexión, a riesgo de poder llegar a parecernos a aquellos que se llevaron las manos a la cabeza cuando el paso del cine silente al sonoro, o ante la aparición del color: ¿si una película como esta, apoyada por las empresas Intel y Toshiba, se convierte en un acto de creación interactivo y comunal, dónde queda la personalidad que pueda imprimirle su director, o el discurso que este quiera llegar a promover? Aunque quizá resulta que, al menos en este caso, el realizador de medianías como Vidas ajenas, Disturbia, La conspiración del pánico o Soy el número cuatro no tiene demasiado que decir al mundo...

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