miércoles, 5 de mayo de 2010

Vicios confesables



Parece que Jonathan Ames está de moda: muchos lo saludan como el escritor del momento, y algunos hasta llegan a calificarlo como el nuevo Chuck Palahniuk, aunque quizá sea demasiado pronto para establecer comparaciones que finalmente solo responden a leyes de mercadotecnia, y a la postre acabe siendo un bluff. Lo que sí es cierto es que han coincidido en el tiempo la emisión en canales españoles de la serie televisiva Bored to Death, escrita por él, y la publicación autóctona de su primer cómic: El alcohólico.



Incluida por DC Comics dentro de su línea Vertigo y editada por tanto en España por Planeta de Agostini Comics, esta novela gráfica es presentada por el propio autor, que no se cansa de repetirlo en cualquier entrevista promocional, como una obra de ficción. Así pues, y pese a que reconoce la inclusión de algunos elementos autobiográficos, afirma tajantemente: "La mayoría de sucesos de El alcohólico no existieron o no lo hicieron de la misma manera que en el libro".



Pero si tenemos en cuenta que el relato arranca con la leyenda "Agosto de 2001. Me llamo Jonathan A. Soy alcohólico", es obvio que alguien que declara lo que Ames juega sin ningún género de dudas a confundir al personal. Más aún cuando permite que Dean Haspiel, el dibujante del álbum -y al que, además, recordamos de otro cómic tan autobiográfico como El derrotista de Harvey Pekar-, base la apariencia física de este adicto a la bebida en los rasgos del propio autor.



Pero dejemos a un lado la naturaleza, real o de ficción, de la obra en cuestión y centrémonos en lo que cuenta y en sus valores artísticos: como decíamos, el protagonista del relato es Jonathan A., un escritor de novela negra de cierto éxito más preocupado por encontrar un lugar en el mundo que por su faceta de creador. Esta búsqueda pasa por preocupaciones para él vitales como la consolidación de una relación sentimental, la superación de traumas del pasado -particularmente, la ruptura y posterior distanciamiento del que fue su mejor amigo en los años de instituto, y con el que vivió sus primeros y únicos escarceos homosexuales-, la crisis que le provoca su calvicie incipiente y, sobre todo, su dependencia del alcohol, un elemento que surge en la época adolescente como instrumento para superar su timidez y desarrollar sus relaciones sociales hasta que acaba convirtiéndose en un problema de primera magnitud.



Últimamente no he leído más que ataques a El alcohólico, a mi parecer absolutamente injustificados, y que contrastan con opiniones de colegas del autor -a las que, como casi siempre en estos casos, tampoco hay por qué hacerles demasiado caso- como el escritor y guionista de cómics Neil Gaiman (The Sandman), el novelista Bret Easton Ellis -otro provocateur: recuerden American Psycho o la, a mi parecer, estupenda Lunar Park- o el guionista Brian K. Vaughan, responsable de Y, el último hombre. Aunque considero que no hay que escuchar demasiado ni a unos ni a otros, me llama particularmente la atención los elogios de Jerry Stahl, alguien que del lado oscuro de los artistas sabe bastante: es autor de Permanent Midnight y de Yo, Fatty, esta última la soberbia biografía novelada de la estrella de la comedia silente Roscoe 'Fatty' Arbuckle y en opinión del que esto firma el mejor libro de hace un par de años.



Mucho me temo que las críticas negativas vertidas hacia la obra se deben tanto a la animadversión que puede despertar el hecho de que al autor le hayan colocado el sambenito de autor de moda como el compararla con obras de temática y pretensiones similares como Agujero negro de Charles Burns o Inolvidable de Alex Robinson, por lo que tienen de muestra del lado oscuro de la adolescencia y evocación nostálgica de la misma, o el American Splendor del ya citado Pekar. Las comparaciones siempre son odiosas, pero más aún cuando se establecen entre autores como estos, mucho más granados en el ámbito que nos ocupa, y un principiante como Ames.



Personalmente, el retrato que Ames hace de sí mismo -diga lo que diga el propio autor-, y en el que aparecen el ex presidente Bill Clinton y su becaria-amante Monica Lewinski (separados, no juntos) a modo de special guest stars, así como acontecimientos históricos como los atentados del 11-S, me interesa por lo que tiene de sincero y desvergonzado, algo que muy pocas veces hemos visto y menos aquí en España (recuerdo casos recientes como Yo de Juanjo Sáez o muy particularmente el Save Our Souls de Felipe Almendros. Además, la unión de las palabras de Ames con los dibujos de Haspiel, francamente, me funciona, y su final abierto, una splash page que no es sino un huis clos vital para el protagonista, no hace sino incrementar el interés de una obra que sin duda merece más atención de la que ha tenido.



Lo mismo sucede con Riad Sattouf, un autor superventas en su Francia natal pero que aquí no parece tener el predicamento que su obra reclama... aunque no le vaya mal en cuanto a accesibilidad: Norma ya editó en su momento un volumen de Pascal Brutal, su obra premiada en Angoulême, así como el autobiográfico Mi circuncisión -reconozcan que hay que ser osado para titular así una obra-, mientras que La Cúpula nos trajo su espléndida La vida secreta de los jóvenes, posiblemente su mejor creación hasta la fecha. Ahora, esta editorial amplía su catálogo con Manual del pajillero, álbum que se vende como el origen en el que se basa el debut como cineasta del propio autor, Les beaux gosses, cinta presentada en Cannes.



No creo que este reclamo funcione aquí, dado que el film es todavía inédito, e imagino que si finalmente Karma Films lo estrena el próximo otoño como tiene previsto -cosa de la que tampoco estamos muy seguros- dudo que reviente unas taquillas sometidas a la invasión de los últimos blockbusters norteamericanos. Pero sería una pena, porque Sattouf es uno de los autores más divertidos de la bande dessinée actual, así como un escritor particularmente dotado para la observación de costumbres y el retrato de caracteres.



Como su título deja adivinar, no estamos ante un cómic al uso: en el Manual del pajillero la estructura narrativa en viñetas desaparece como tal, dejando paso a textos explicativos acompañados de ilustraciones que en la mayoría sí responden a un recurso tan definitorio del cómic como son los bocadillos con diálogos. Y es a través de estos textos, que interpelan directamente al protagonista, que conocemos a este: un joven escuálido con el rostro repleto de granos que está viviendo ese terrible momento que supone el paso de la infancia a la adolescencia, una etapa donde empieza a desarrollarse (o al menos lo intenta) como animal social, y en la que parece tener un único pensamiento en mente: perder la virginidad.



A lo largo de ochenta divertidísimas páginas que saben a muy poco, Sattouf retrata con acierto una época por la que todos, quien más quien menos, hemos pasado: la época de los primeros sentimientos amorosos (Lola es el nombre de la adolescente, de edad similar pero mucho más desarrollada y madura, a la que pretende el protagonista), de las rivalidades (Kader, el típico chulo perdonavidas e hipostético delincuente juvenil en el futuro, se convierte en el villano de la historia dado su éxito con las mujeres) y, por supuesto, del descubrimiento de la propia sexualidad.



El resultado es, como decía, una obra divertidísima, que no deja de construir un ataque directo y aparentemente sin piedad, contra el lector y contra sí mismo por parte de Sattouf, ambos identificados en todo momento con las patéticas peripecias relatadas en sus páginas; pero que, al mismo tiempo, no renuncia a destilar una ternura y una simpatía hacia el personaje central claramente perceptible, y que a la postre acercan la obra al lector convirtiéndola en una lectura memorable.



En definitiva, y resumiendo: queremos más de estos dos autores que confiesan sus vicios... y los de los demás. Queremos más Sattouf; y un servidor, por lo menos, quiere algo de Jonathan Ames en español, más allá de su historieta y su serie de televisión. ¿Veremos por aquí traducidos los libros I Pass like Night, What's Not to Love?, Wake Up, Sir!, I Love You More than You Know o el reciente The Double Life Is Twice as Good, por citar algunos de entre los suyos? Francamente, espero que sí.


Título: El alcohólico
Autores: Jonathan Ames (guión) / Dean Haspiel (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: marzo de 2010
144 páginas (b/n) - 13,95 €


Título: Manual del pajillero
Autor: Riad Sattouf (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: marzo de 2010
82 páginas (color) - 15 €



(+) Las webs de los autores:
- Jonathan Ames
- Riad Sattouf

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