viernes, 22 de febrero de 2008

Rant: Una choquenovela



Vuelve a las librerías españolas, de la mano como siempre de Mondadori, el enfant terrible de la literatura norteamericana actual: Chuck Palahniuk. El autor de Nana no está solo, desde luego (ahí están nombres como Dennis Cooper o Bret Easton Ellis para demostrarlo), pero gracias al éxito de su novela El club de la lucha, así como de la magnífica adaptación al cine dirigida por David Fincher, Palahniuk se ha convertido en un escritor con una legión de irredentos seguidores repartidos por todo el mundo.



La novela que marca el regreso de Palahniuk después de Fantasmas y de la antología de artículos Error humano es Rant (La vida de un asesino), con la que el autor vuelve a experimentar con los límites formales del género: si en la citada Fantasmas Palahniuk elaboraba una novela de novelas, que incluía los relatos concebidos por los propios protagonistas (una comuna de escritores aislados en un marco espacial concreto), en esta Rant construye una narración polifónica, escrita en primera persona, como si de un documental grabado en vídeo se tratase: muchos son los personajes que participan en la narración, dando su particular versión de los hechos que marcaron la vida y milagros de Buster Casey, alias 'Rant'. Algo parecido, curiosamente, a lo que hizo el citado Cooper en Chaperos, retratando al escort Brad alrededor del que gira la acción.



Rant Casey es un joven de Middletown, criado por una pareja de clase media baja, que pasó de ser un niño especialmente travieso a convertirse un joven delincuente. Portador inicial (esto es, el paciente cero) de una variedad de la rabia extremadamente peligrosa, Rant es uno de los participantes de las llamadas choquejuergas: carreras de coches cuya finalidad es destrozar tu coche -siempre en la parte delantera, salvaguardando la trasera en la medida de lo posible- y, sobre todo, destrozar los vehículos de los demás. Es obvio que con este elemento Palahniuk pretende reflejar un futuro inmediato -y lamentablemente plausible- en el que el dolor y el sufrimiento se han convertido en espectáculo, en entretenimiento para las masas: los ecos de La naranja mecánica de Anthony Burgess (y Stanley Kubrick) y Crash de J. G. Ballard (y David Cronenberg) son evidentes.



Pero, como suele decirse, quien mucho abarca poco aprieta. Y eso es precisamente lo que le ha pasado a Palahniuk en esta ocasión, al igual que ya le ocurrió con Fantasmas: la novela que nos ocupa va de un género a otro -costumbrismo, crítica social, hasta ciencia ficción- sin decidirse por ninguno, y los cambios entre uno y otro son a veces demasiado bruscos: a lo largo de la mayoría de las trescientas páginas del libro, el autor de Monstruos invisibles narra la vida de Rant en Middletown, así como las consecuencias que trajo su desaparición y muerte a docenas de conocidos y miles de admiradores, sin olvidar a encarnizados detractores o estudiosos que analizan su figura desde una perspectiva cultural, social, antropológica, hasta filosófica. Pero hacia la parte final, y para explicar lo que parecían varias incongruencias de la narración, Palahniuk se saca de la manga -poco se había sospechado antes al respecto- la posibilidad de trasladarse en el tiempo, convirtiendo a Rant en un viajero temporal que se engendra a sí mismo para convertirse en una paradoja humana.



La idea, desde luego, es buena, y proporciona a Palahniuk la posibilidad de hablar de nuestro mundo tal y como lo conocemos desde una perspectiva en apariencia novedosa, así como de construir personajes tan interesantes como Neddy Nelson (sus declaraciones, que lo hacen partícipe de las teorías de la Gran Conspiración, son dignas de leerse), pero los elementos que conforman Rant no acaban de casar con naturalidad, y después del deslumbramiento inicial puede acabar sumergiendo al lector en el tedio.



Así, Rant se disfruta más como antología de aforismos (nadie puede negarle a Palahniuk una mirada personal, así como un estilo literario de gran valía) que como una ficción bien construida. Una pena, porque podría haber dado más de sí; o menos, pero mejor urdido. Así, Rant se queda en una choquenovela más cuya principal razón de ser es la mera provocación.


Rant (La vida de un asesino)
Chuck Palahniuk
Barcelona, Mondadori, 2007
320 pp. - 19,90 €



(+) Sobre el autor:
- Chuckpalahniuk.es
- Entrevista en Babelia

(++) Sobre Fantasmas:
- Abandonad toda esperanza, salmo 47º: "Planeta Palahniuk"
- Fantasmas: Atrapados sin salida

[Imágenes: 1.ª- Brad Pitt en una imagen promocional de El club de la lucha; 5.ª- Chuck Palahniuk.]

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