sábado, 8 de septiembre de 2007

Spider-Man: El poder y la responsabilidad, según Rafa Marín

Spider-Man, personaje de Marvel Comics creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962, puede presumir (si dejamos a un lado a Superman y Batman, estrellas de la compañía rival DC Comics), de ser el icono superheroico más reconocible del siglo XX, incluso para los profanos del género. Por ello no podía tardar demasiado en aparecer una monografía dedicada al personaje en la colección teórica "Sin Palabras" de Sins Entido, serie por la que ya han pasado autores tan variopintos como Alan Moore, Richard Corben u Osamu Tezuka, así como personajes tan peculiares como Conan o la Pequeña Lulú.



Su título: Spider-Man (El superhéroe en nuestro reflejo). Y nadie más ideal para llevarla a cabo que el escritor, guionista y traductor gaditano Rafael Marín: autor de novelas como Lágrimas de luz o Mundo de dioses, dedicó su tesis doctoral a las obras de la Casa de las Ideas (que devino después en el ensayo Los cómics Marvel), y llegó a trabajar como guionista para la gran empresa norteamericana de la mano del dibujante y gran amigo suyo Carlos Pacheco.



Spider-Man nace en agosto de 1962 en las páginas de la reconvertida antes de un cierre inminente Amazing Fantasy (previamente, Amazing Adult Fantasy), en una historia escrita por Stan Lee, alma mater de la empresa, y dibujada por Steve Ditko, con hoy ya mítica portada de Jack Kirby. Allí se presentaba al nuevo personaje, con el fin de tantear el gusto del público al respecto. La reacción positiva no se hizo esperar y pronto nació The Amazing Spider-Man.



Si el Hombre Araña es, como decíamos, fácilmente reconocible por todo el mundo, no lo es tanto Peter Parker, su alter ego civil. En su figura encontramos uno de los rasgos más definitorios del personaje: por vez primera, un cómic de superhéroes colocaba como protagonista, y no como mero compañero del héroe (caso del que Robin, fiel sidequick de Batman, es el ejemplo más socorrido, sin olvidar al Junior de Dick Tracy, Arf en Príncipe Valiente o Bucky Barnes del Capitán América), a un adolescente, repleto de dudas y contradicciones, y cuya edad sería más o menos la misma que la de la mayoría de lectores a los que estaba destinado el consumo de sus aventuras.



En esta novedad, como señala Marín, radica una gran parte del éxito del concepto de Lee y Ditko; al respecto, no hay que olvidar la autoría compartida, dado el sistema a la hora de producir los guiones de Marvel, donde estos son por lo general meros argumentos o esbozos a partir de los cuales el dibujante tiene manga ancha para contar la historia como prefiera (algo que el autor conocerá a la perfección, dada su labor en la cabecera de Los 4 Fantásticos junto con Pacheco).



Pero hay más características que justifican el prolongado éxito de un personaje que acaba de cumplir ya los 45 años de vida: sus recursos melodramáticos, que remiten a la literatura decimonónica de Charles Dickens, la progresiva aparición de elementos coyunturales de la realidad, como las revueltas estudiantes o el consumo de drogas (sobre todo a partir de la excelente etapa dibujada por John Romita Sr)... y muy especialmente, su maravillosa galería de secundarios: del tío Ben (responsable de la célebre máxima "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", sobre la que se asienta el código moral del protagonista) y la tía May a J. Jonah Jameson, director del Daily Bugle para el que Parker trabaja como fotógrafo freelance, pasando por una caterva de enemigos interminable (encabezada por el Duende Verde y el Doctor Octopus) y por los dos personajes femeninos que han marcado la vida de Parker: Gwen Stacy, cuya muerte a manos del Duende fue un hito histórico en el devenir del personaje, y Mary Jane Watson, hoy esposa de Peter Parker y protagonista femenina de su propia serie y de las tres adaptaciones cinematográficas.



Eso sí: dada la brevedad del libro (apenas 68 páginas, además profusamente ilustradas, si bien esto último es imprescindible y por tanto muy de agradecer al tratarse de un libro teórico sobre cómics), no espere el lector un repaso pormenorizado de las series y aventuras protagonizadas por el trepamuros. No obstante, y demostrando tanto su conocimiento del personaje como sus tablas como escritor, Rafa Marín no se deja prácticamente nada en el tintero, incluyendo un repaso a los autores más emblemáticos de la serie, como los Romita (padre e hijo), Gil Kane o Ross Andru, a la vez que reivindica a Gerry Conway y considera sobrevalorado a Todd McFarlane. De la misma forma, repasa también la evolución de la serie desde el marco histórico y cultural donde surge el personaje hasta aventuras y acontecimientos más cercanos en el tiempo, como su matrimonio con Mary Jane o la tristemente célebre "saga del clon".



De esta manera, el autor de la bitácora digital Crisei aplica su socarrona mirada, tan incondicional hacia el personaje como crítica de sus pros y sus contras, en un libro indispensable para los seguidores del lanzarredes; una creación que se renueva, para bien o para mal, constantemente, y que es ya uno de los más memorables personajes (de ficción, a secas) de la cultura universal.


Spider-Man (El superhéroe en nuestro reflejo)
Rafael Marín
Madrid, Sins Entido, 2007
68 pp. - 10 €


[Fotografía: Rafael Marín (izda.) durante la presentación del libro en la XX Semana Negra de Gijón (julio de 2007). (C) C. Carrasco.]

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