martes, 4 de septiembre de 2007

Bodrios que hay que ver: La casa de la abuela

¿Cómo resistirse a una película titulada La casa de la abuela? Sobre todo cuando vuelves a casa después de ver Death Proof, de Quentin Tarantino, homenaje al cine casposo de los 70 y 80, y no te apetece más que seguir inmerso en ese universo de ficción formado por los thrillers y horror movies de la época...



La cinta en cuestión, titulada originalmente como Grandma’s House o Grandmother’s House, fue dirigida en 1988 por Peter Rader, un individuo responsable de diversos cometidos (director de fotografía, guionista, director)... pero de escasa filmografía en cualquiera de ellos, que debutaba entonces tras la cámara (algo que ha vuelto a hacer solo un par de veces más, y no nos extraña), y que hoy aparece como uno de los responsables del argumento de La última legión, reciente estreno según la novela de Valerio Manfredi.



Los protagonistas del film son David y su hermana mayor Lynn, dos adolescentes (interpretados por Eric Foster y Kim Valentine, también ambos de escasa producción) que tras quedarse solos en el mundo se van a vivir a casa de sus abuelos, en un pequeño pueblo.

Allí, mientras su hermana tiene un escarceo con un joven macarra del pueblo, David empezará a sospechar que sus abuelos ocultan algo; inquietud que irá creciendo gracias a la presencia de una misteriosa mujer que parece querer advertirles del horror que les espera...



Hay que señalar que un film de estas características no puede contar con estrella alguna (se le iría todo el presupuesto con el que cuenta en el alquiler de la caravana), de ahí que los dos ancianos están interpretados por Ida Lee y Len Lesser; no obstante, a este último, secundario habitual de muchas películas, lo recordarán los televidentes como el tío Leo de Jerry Seinfeld en la sitcom protagonizada por el popular humorista.



Len Lesser sería el único nombre reconocible del reparto de La casa de la abuela de no ser por la presencia, en el papel de presunta mujer misteriosa (recalcamos lo de presunta), de Brinke Stevens, reina del grito de los años 80 y 90, presente en más de cien películas, con títulos como Private School, Girls of Penthouse, Sexy Shorts, Sorority Babes in the Slimeball Bowl-O-Rama, Bad Girls from Mars, Mark of the Astro-Zombies, Cheerleader Massacre o Demon Sex. Casi nada.



La película, curiosamente, cuenta con una gran capacidad de fascinación dentro de su intrínseca ineptitud, pues hace gala de una sinvergonzonería muy rara de ver en producciones norteamericanas, y que recuerdan más al cine exploit italiano, con Lucio Fulci a la cabeza: diálogos huecos, acciones incomprensibles, actuaciones lamentables, escenas que carecen de toda explicación... y un par de giros presuntamente inesperados (recalcamos de nuevo lo de presuntamente), que desembocan en un estallido de violencia catártica que pone fin a un bodrio que, claro está, hay que ver.



Post Scriptum.- Para los que quieran saber más sobre el film, aquí tienen un estupendo comentario de alguien que ha tenido más paciencia que un servidor para poner por escrito lo que le provoca tan fascinante como inepta película.

[Fotografías: 5.ª- Len Lesser en Seinfeld; 6.ª- Brinke Stevens.]

3 comentarios:

  1. Anónimo8:42 a. m.

    Visto el nivel de La ultima Legion, esta de la casa de la abuela debe ser descojonante.

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  2. si pues yo te podria decir bodrios mas grande ve la pelicula de la sombra del vampiro o la pelicula de accion de pamela anderson autenticos coñazos.

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  3. Si LA SOMBRA DEL VAMPIRO es aquella que recrea el rodaje del NOSFERATU de Murnau, con Malkovich y Dafoe... a mí me parece una película estupenda, la verdad.

    En cuanto a BARB WIRE, todavía no la he visto... pero seguro que algún día cae. Uno, que no tiene remedio... :-)

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