martes, 22 de mayo de 2007

En las nubes: La infancia según McEwan

Vaya por delante que algunos de los relatos más fascinantes que un servidor haya leído jamás llevan la firma de Ian McEwan. Por mucho que sea más conocido por sus novelas (recordemos Niños en el tiempo, Amor perdurable, Expiación o Sábado), y por más que en su momento disfrutase de la inquietante Jardín de cemento, si el británico se encuentra entre los escritores que considero a seguir es gracias a sus narraciones breves.



Por ello recomiendo Primer amor, últimos ritos y Entre las sábanas, publicados como casi toda su obra por Anagrama, a cualquiera que quiera escucharme. Relatos como "Mariposas" o "Pornografía" merecerían estar en una antología de la mejor y más inquietante literatura breve del siglo pasado.



Ahora bien: su último libro, En las nubes, por más que haya recibido encendidos elogios de la crítica y haya llegado a saltar a las tablas de los escenarios en una exitosa obra en Italia, es una entrega menor en su producción literaria. Esto para nada significa que estemos ante una obra desdeñable, pero no encontrará el lector en sus páginas el desbordante talento que sí hay en otros de sus libros.



El volumen está compuesto por un prólogo, donde McEwan presenta a su protagonista, y por siete narraciones o ensoñaciones de este, un imaginativo niño que recibe el nombre de Peter Fortune. Su existencia cotidiana junto a sus padres y su hermana pequeña se ve aderezada por una ingente capacidad para fantasear, que lo lleva a vivir diversas aventuras.



En estas peripecias, McEwan recupera temas más propios del género del terror, vistos desde el prisma inocente de un niño: los muñecos malvados (en "Las muñecas"), la invisibilidad o desaparición ("La crema disolvente") o el intercambio de cuerpos ("El bebé") son algunos de ellos.



Ahora bien, el talento del autor para concebir ideas deslumbrantes o imágenes poderosas tenía que aparecer por algún lado: para que se hagan una idea, en "El gato" pueden verse imágenes más propias de Clive Barker, apóstol literario de la Nueva Carne, que de Martin Amis, ilustre compañero del Dream Team británico donde McEwan está englobado; y en "La crema disolvente" el relato arranca con una descripción del recurrente cajón de la cocina, ese cajón de cosas útiles o no tanto que podría haber dado por sí mismo suficiente material para concebir una novela. Solo por eso, y por su espléndido estilo literario (siempre palpable, por más que se ponga al servicio de un narrador infantil), vale la pena darle una oportunidad a este En las nubes.


En las nubes
Ian McEwan
Barcelona, Anagrama, 2007
152 pp. - 15 €


[Fotografía 1.ª: Ian McEwan.]

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