viernes, 3 de noviembre de 2006

El extraño caso del escritor Tad Beaumont y Mr. Stark

A lo largo de dieciocho días consecutivos, en dieciocho posts, hemos dado cuenta de las películas que pudimos ver en el último Festival de Sitges. Algo de ciencia ficción, un poco de cine de autor, un par de trabajos de animación, buen cine asiático... y mucho cine de terror, claro está.



Pero el género no se acaba en Sitges: seguimos hoy con él recuperando una de las escasas adaptaciones de novelas de Stephen King que nos quedaban por ver: La mitad oscura, dirigida por George A. Romero a partir de la novela homónima del escritor de Maine, supone la enésima revisión del tema de la doble personalidad, la buena y la malvada, en un mismo ser. Desde El extraño caso del Dr. Jekyll de Stevenson hasta el presente, muchas han sido las versiones del tema; y la de Romero (y suponemos que igualmente la de King) no estará entre las más logradas.



La película cumple el propósito de entretener, pero no va más allá de su simpático planteamiento: que el doble malvado surja a partir de un seudónimo literario de uno más de los escritores tan queridos por King (y van: recordemos a los protagonistas de El misterio de Salem’s Lot, El resplandor, It, Misery o La ventana secreta, por citar sólo algunos).



Hay que destacar la labor de Timothy Hutton, que realiza un verdadero esfuerzo en su doble papel, si bien el doblaje español echa por tierra buena parte de su labor, en esta cinta no deleznable pero sí de escasa relevancia, lejos de otros magníficos trabajos de su director, como La noche de los muertos vivientes, Zombi, Atracción diabólica o la reivindicable Martin.

[Imagen: Stephen King.]

2 comentarios:

  1. Recuerdo que la ví cuando la estrenaron y me resultó simpática (seguramente por Hutton), pero poco más. Y es que creo que no hay ninguna adaptación del Rey (en su faceta terrorífica) que me guste realmente. Ni siquiera El Resplandor...

    Eso sí, había una escena gloriosa en la que el protagonista (o su "mitad oscura", no recuerdo ahora), de un puntapié se llevaba a la mano una botella de bourbon sin moverse de la silla en la que estaba sentado. Intenten hacer eso sin partirse la crisma ¡ni Zidane!

    Saludos!

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  2. Sí, la escena del whiskey (creo que es whiskey y no bourbon) es simpática. Y el mérito, claro, es de Stark, "la mitad oscura". Beaumont se habría caído.

    Y lo de EL RESPLANDOR, haré como que no lo he leído...

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