jueves, 8 de junio de 2006

2006: Una odisea del espacio interior

Por fin, y tras ver a Jodorowsky en Carta blanca de La 2 (ver post anterior sobre el tema), me decidí a leer El Incal íntegro, guionizado por el chileno y dibujado por el francés Moebius.



Se hace difícil articular palabra alguna para describir esta obra, uno de los clásicos contemporáneos del cómic europeo, más de 300 páginas concebidas entre 1980 y 1987. La suya es una historia de ciencia ficción que arranca, como Blade Runner, como una versión futurista de la típica figura del detective solitario inmerso en un montón de problemas... para ir evolucionando hasta convertirse en un viaje iniciático sobre el conocimiento de uno mismo, muy propio del pope de la psicomagia y autor de películas tan fascinantes y marcianas como El Topo o Santa Sangre.

El protagonista, John Difool, se hará sin quererlo con el Incal, aparentemente un objeto, pero que en realidad es una conciencia viva, a la vez que un concepto pleno de poder y llave para el desarrollo interior de los que entren en contacto con él.

El Incal se revela al final como una historia circular, sin fin posible, que podría significar para el noveno arte lo que 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick significó para el séptimo. Un cómic, pues, fascinante a ratos, irritante en otros, pero inolvidable e inconfundible... y que no dudo que ganará con futuras relecturas. A la vez que volverá, seguro, a irritar sobremanera.

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